"Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas" - San Francisco

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¿ Quiénes somos ?

Para ayudarte a comprender mejor quiénes somos hemos preparado la información en 4 partes:


SAN FRANCISCO DE ASÍS

 

        San Francisco fue hijo de un rico comerciante de telas, nació en Asís en el año 1181. Durante su juventud participó en los grandes acontecimientos sociales y políticos de su época: la lucha de la naciente burguesía, a la que pertenecía su familia, contra el poder imperial y contra la nobleza; la emancipación de la ciudad de Asís. Estas luchas lo llevaron a forjarse grandes proyectos militares para sí mismo. Decidido a marchar a una batalla que según sus cálculos le daría gran prestigio, siente una llamada interior que le orienta por otro camino. Se encuentra con el mundo de los leprosos, los marginados, los despreciados y su escala de valores cambia radicalmente.

 

        En San Damián, una pequeña iglesia abandonada y en ruinas, descubre el rostro de Dios en el Cristo Crucificado. Este encuentro con el Amor lo transforma. Abandona todo y durante dos años se dedica a reparar iglesias, hasta que descubre un nuevo camino que el Señor le muestra a través del Evangelio durante una celebración eucarística.

 

        Este camino consiste en seguir a Cristo anunciando y viviendo el Evangelio en pobreza y sencillez como los apóstoles. Su nueva forma de vida atrae a varios compañeros, naciendo así la fraternidad franciscana.

 

Los hermanos comparten su vida entre el cuidado de los leprosos, la oración, el trabajo al lado de la gente sencilla y la predicación itinerante, expresiones de la minoridad que Francisco deseaba para sí y los suyos, los hermanos menores como se habían nombrado.

 

        El impulso misionero lleva a Francisco y sus hermanos, que cada vez son un mayor número,  a diseminarse por el mundo entonces conocido para llevar la Buena Nueva, el mensaje de la paz, hasta los últimos rincones de la tierra.

 

        La novedad de este estilo de vida atrae también a Clara, una joven de Asís, que confiándose totalmente en el Señor no duda en dejarlo todo para entregarse a él en una vida de oración y pobreza, y ser desde el convento fermento de vida cristiana.

 

        Dos años antes de su muerte Francisco recibe las llagas del Crucificado, signo visible de su unión y amor a él. Gravemente enfermo y casi ciego, la noche del 3 de octubre de 1226, Francisco muere en compañía de sus hermanos. Dos años más tarde es canonizado.

 


 

LA FAMILIA FRANCISCANA

 

        La riqueza del carisma inspirado a San Francisco se manifiesta en nuestros días de diferentes maneras,  siendo muchos los que han encontrado en el camino franciscano una senda segura que lleva hacia Jesús.

 

        La primera Orden de la familia franciscana  la conforman los Hermanos Menores (OFM), los Hermanos Menores Conventuales (OFM Conv.) y  los Hermanos Menores Capuchinos (OFM Cap.); auque cada uno posee  su propia organización legal y estructura tienen a san Francisco como su Padre y fundador; buscan vivir el Evangelio mediante la profesión de los votos religiosos de acuerdo a la Regla y ejemplo de San Francisco.

 

         A la segunda Orden pertenecen las religiosas de clausura que siguen a Jesucristo según el ideal de Clara de Asís: con fidelidad esponsal, en pobreza y humildad, viviendo del trabajo común, en clima de vida fraterna, sencilla y alegre, en igualdad, sin distinción de categorías. La clausura es la garantía externa de la búsqueda del Absoluto, en la contemplación quieta.

 

         La Tercera Orden Regular (TOR) está formada por religiosos y religiosas que tomando como modelo a San Francisco, se esfuerzan por seguir a Jesucristo viviendo en fraternidad, asumiendo, con votos públicos, el compromiso de observar los consejos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad, y dedicándose a diversas formas de actividad apostólica.

 

        En el seno de la familia franciscana tiene un puesto peculiar la Orden Franciscana Seglar (OFS), la cual se configura como una unión de todas las fraternidades, esparcidas por el mundo entero y abiertas a todo grupo de fieles, en las cuales los hermanos y las hermanas, impulsados por el Espíritu a alcanzar la perfección de la caridad en su estado seglar, se comprometen con la profesión a vivir el Evangelio a la manera de San Francisco

 


 

LOS HERMANOS MENORES CAPUCHINOS

 

        Los Capuchinos son la rama más joven de la primera Orden, cuyo origen se remonta a 1525, cuando unos frailes de las Marcas (Italia) quisieron vivir con más rigor su vida de oración y pobreza de acuerdo al espíritu original de San Francisco.

 

        La nueva rama consiguió pronto la aprobación eclesial y creció rápidamente, primero en Italia y, a partir de 1574, por toda Europa. El nombre de Capuchinos se refiere a la forma peculiar de su capucho en forma de cono. Lo que en un principio fue como un apodo, se convirtió en el nombre oficial de la Orden, que en nuestros días está extendida por 95 países de todo el mundo y cuenta con unos 11,000 hermanos.

 

        La simplicidad, la cercanía al pueblo y el espíritu fraterno en las casas y apostolados capuchinos, son signos visibles de su estilo de vida. Aunque los hermanos capuchinos no tienen una actividad específica común a todos -su apostolado está en función de las necesidades de los lugares en los que se encuentran- tradicionalmente se les ha asociado con la predicación y misiones populares y con el ministerio del confesionario. 

 

        Además de la Orden Capuchina de varones, existen muchos monasterios de religiosas Clarisas-Capuchinas de vida contemplativa, y una multitud de congregaciones religiosas de espíritu capuchino.

 

 


 

LOS HERMANOS MENORES CAPUCHINOS EN MÉXICO

 

El celo misionero de los hermanos capuchinos llevó, desde siglos atrás, a numerosos hermanos a América Latina provenientes de el “viejo continente”, Europa, a anunciar a los nuevos pueblos descubiertos, la buena nueva de Jesús. En esta larga travesía, de más de tres siglos, son incontables las historias de grandes hombres, ilustres por su ciencia y santidad de vida, que consagraron su vida e incluso derramaron su vida por el anuncio de del Evangelio y la defensa de los pueblos indígenas muchas veces explotados.

 

La primera presencia de los hermanos capuchinos en América Latina tiene lugar en Brasil, en el siglo XVII, a la par se hacen presentes en las Antillas, la Guayana y poco más tarde aparecen defendiendo los derechos de los negros explotados en Venezuela.

 

El primer capuchino que pisó tierras mexicanas fue Fr. Francisco de Ajofrín allá por los años 1763-1766. Aunque  su venida a México no fue para dar comienzo a la Orden en este país, sino más bien para hacer una colecta de ayuda para las misiones encomendadas a los capuchinos en el Tibet, es destacable mencionar la buena impresión  que le deja este país, y así mismo el interés que queda en los hermanos para ir a misionar a aquellas tierras tan “cálidas y agradables por sus paisajes”, “dóciles, humildes y piadosas por su gente” según el testimonio de Fr. Francisco.

 

No es sino hasta el siglo pasado, 1907-1911, cuando aparecen los hermanos ya con planes de cimentar la Orden provenientes de Cataluña, según la petición que el entonces Arzobispo de México Leopoldo Ruiz y Flores hiciera al capuchino Fr. Calasanz de Llevaderas Cardenal Vives y Tutó, en Roma durante un Concilio Latinoamericano.

 

Los movimientos revolucionarios de 1911, progresivamente hicieron muy difícil la vida de los hermanos, y tuvieron que abandonar el país en 1918. La segunda etapa de presencia de los hermanos data de los años 1921-1926, en la ciudad de México. Su actividad en “Ntra. Señora del Pocito”, templo filial al Santuario de Guadalupe, está marcada por la atención pastoral de la parroquia, capellanías y la predicación. La ascensión al poder en 1926, del presidente Plutarco Elías Calles, obliga a los hermanos de nuevo a salir de México.

 

Hacia los años 1947-1987, los hermanos se hacen de nuevo presentes con vías a la fundación de la Orden, según el ofrecimiento  del Arzobispo de México, Luis M. Martínez. Así comienza la construcción de un convento en la colonia las Águilas, 1947, en la ciudad de México. Desde entonces, hasta la fecha los hermanos están presentes en México, primeramente atendiendo los hermanos provenientes de la provincia de  Cataluña, y desde 1989 por hermanos provenientes de la provincia de Navarra, España.

 

 

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