|
Un milagro para Karol Wojtyla
La profesora Wanda Poltawska, polaca, a causa de una grave enfermedad estaba en el hospital esperando ser operada. La operación, según los médicos, aunque tuviera éxito, no le iba a dar más de un año de vida.
La señora Wanda enseñaba psiquiatría en la Universidad de Cracovia y en aquel tiempo era colaboradora del arzobispo Karol Wojtyla y estaba ligada a él por profunda estimación y amistad.
En aquellos meses el arzobispo estaba en Roma en ocasión del sínodo de obispos. Cuando supo de la gravísima enfermedad de la doctora, se acordó que en San Giovanni Rotondo tenía a su gran amigo el Padre Pío, que había conocido y visitado en el lejano año de 1947, durante unas vacaciones de verano. El 17 de noviembre de 1962 le escribió la siguiente carta:
"Venerable Padre, te ruego que eleves a Dios una oración por una madre de cuatro hijas, que tiene 40 años y vive en Cracovia, en Polonia. Durante la última guerra - pasó cinco años en un campo de concentración de Alemania. Está en gravísimo peligro de perder la vida a causa de un cáncer. Ruega para que Dios, por la intercesión de la Santísima Virgen, le muestre su misericordia a ella y a su familia-. En Cristo obligadísimo Karol Wojtyla".

La carta le fue entregada personalmente a Padre Pío por mano del señor Angelo Battisti, administrador de las obras sociales de San Giovanni Rotondo. Padre Pío, después de haber leído la carta le dijo a Don Angel:
¡A este no le puede decir que no!
Luego, después de un silencio pensativo, añadió
“Angelillo, guarda esta carta por que un día será importanteâ€.
Once días mas tarde, precisamente el 28 de noviembre, el arzobispo de Cracovia volvía a enviar a San Giovanni Rotondo una segunda carta en la que le daba las gracias a Dios y al Padre Pío porque en los últimos exámenes clínicos que le practicaron a la doctora Wanda, poco antes de la operación, los médicos habían descubierto que el tumor maligno había desaparecido:


Venerado Padre, la mujer que vive en Cracovia, en Polonia, madre de 4 niñas, el día 21 de noviembre antes de la operación quirúrgica se curó repentinamente. Damos gracias a Dios y también a ti venerado padre expreso mi sincero agradecimiento a nombre de la señora, de su marido y de toda su familia
|